La dichosa granja, por Álvaro Olmo

22 Sep

Se me ha ocurrido un divertido juego, uno al que hemos jugado todos, sin duda. ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina?

¿Dónde empieza un movimiento social movido y removido por Twitter, Facebook o Tuenti (sí, sí, Tuenti)? La idea que intento transmitir es bien sencilla. Quiero llegar, casi como Leonardo DiCaprio en ‘Origen’, al principio de la idea en sí. Podemos plantearnos que el movimiento empieza en una red social. Por ejemplo, un macrobotellón en Tuenti. Parece sencillo pensar en los pasos:

1. Se crea un evento.

2. Los usuarios invitan a sus contactos y estos a su vez a los suyos.

3. Alcanza una masa importante.

4. Sale en los medios.

5. El mensaje vuelve rebotado a las redes sociales después de su aparición en los medios y se incrementa el tráfico.

6. Sucede el evento.

7. Se comenta durante varios días el evento, en la misma página donde se ha creado y en distintos perfiles y muros.

Sin embargo, falla algo. ¿Cómo y dónde nace el evento? Digamos que una gallina pone un huevo, pero no sabemos cómo logra hacer que su polluelo sea el líder en la granja, y fuera de ella. Entonces, ¿es realmente el nacimiento de un evento cosa de uno?

Mi respuesta es no. Lo justifico: para mí, por lo que conozco de cómo funcionan estos acontecimientos, el evento nace antes. En un grupo de personas, o en varios. En una fecha señalada o en una efeméride. En un momento justo o para celebrar algo. ¿Son, pues, espontáneos? Bueno… podríamos explicar que son espontáneos en la medida en que nacen justo cuando uno crea el movimiento en la red. Pero no, está motivado por algo previo. Tanto el botellón, como una revuelta (que no revolución, ¡ojito!), como una manifestación. Todo. No se me ocurre una explosión momentánea en la red. Pienso en ejemplos: los trending topics están también determinados por una excusa previa.

¿Dónde empieza un movimiento social? Empieza lentamente, calando hasta que se cristaliza en un hecho físico. Pero incluso cuando se cristaliza, lo hace en conversaciones y, siempre, siempre siempre, offline. Una vez más, internet ayuda a multiplicar, casi como Jesucristo, los panes, los peces y los movimientos sociales. Así, las redes sociales son como dios, pero claro, hay que creer en ellas, con mucha fe.

Una respuesta to “La dichosa granja, por Álvaro Olmo”

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  1. La dichosa granja « Sírvase Usted - 09/29/2011

    […] (Esta entrada fue escrita para el blog de Tapas and Tuits) […]

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